En Diabetes Tipo 1: ¿Sólo basta contar raciones?

Cuando hablamos de tratamiento nutricional en la diabetes tipo 1, los profesionales sanitarios se centran en dar lineamientos generales que se deben cumplir en cada toma de alimento, a lo largo del día, pero siempre haciendo énfasis en el control de aquellos alimentos que aportan hidratos de carbono y la cantidad específica de éstos.

Por si alguien aún no lo sabe, se habla de ración de hidratos de carbono como: cualquier cantidad de alimento que aporte 10 gramos de hidratos de carbono.

Al inicio del tratamiento y según la edad del niño(a) se indican las raciones de hidratos de carbono que se deben consumir en cada comida y las pautas de administración de insulina (pautas fijas). A medida que se avanza en el tratamiento, se van haciendo ajustes y a la par se va formando a los padres, encargados del tratamiento o a la propia persona con diabetes. Esto hace que se adquieran herramientas para poder llevar un mejor autocontrol —se aprende a calcular la ratio de la insulina/HC, el Factor de Sensibilidad a la Insulina, entre otros—. De esta manera, se puede ir variando el número de raciones de hidratos de carbono en las diferentes comidas (pautas flexibles) y se ajusta la insulina sin que esto ocasione alteraciones en el control de la glucemia. Además, se va sumando el aprendizaje por «ensayo y error» en cuanto a la respuesta en la glucemia, frente a los diferentes alimentos, y se van implementando ajustes en la cantidad de insulina.

Aquí una pregunta pertinente sería: ¿lo único importante en el tratamiento de la diabetes tipo 1 es llevar un buen control glucémico?

Pues no. Un niño(a) o joven con diabetes, aparte del tratamiento para el control glucémico, tiene las mismas indicaciones nutricionales que uno que no tenga diabetes: alimentación sana, equilibrada, variada y adaptada a cada individuo (personalizada). Y esto implica que si casi a diario están presentes alimentos de baja calidad nutricional, por muy bien que lleve su control glucémico, no se puede asegurar que se están haciendo bien las cosas para tener un óptimo estado de salud. Tenemos que ir más allá, comer más materia prima, menos alimentos procesados y evitar al máximo los ultraprocesados. Esto equivale a consumir más verduras, ensaladas, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva virgen extra, pescado, etc. En pocas palabras, nos referimos a adoptar la dieta mediterránea. Sin lugar a dudas, la forma más sana de alimentarse.

No solo basta contar raciones, ajustar la insulina y tener buenos valores en la Hemoglobina glicosilada (HbA1c); además debemos adoptar mejores hábitos de vida para estar más sanos. Se deben consumir alimentos que aporten los macro y micronutrientes necesarios para cubrir los requerimientos individuales en cada etapa de crecimiento de ese niño(a) o joven y en la etapa adulta. Entre ellos, alimentos con buena calidad nutricional, es decir, más alimentos frescos, de temporada y de cercanía, como pueden ser verduras, frutas, etc. A su vez, en cuanto a los procesados que vayamos a consumir, debemos aprender a escogerlos leyendo las etiquetas y la información nutricional. No basta saber calcular las raciones de hidratos de carbono, sino que también debemos seleccionarlos por la calidad de sus ingredientes. Es decir, que sean alimentos saludables para cualquier persona, aunque no tenga diabetes.

Debemos quitarnos el peso de la culpa cuando les evitamos a nuestros hijos las chucherías, dulces, bollería, etc. Aunque no tengan diabetes, son alimentos que cualquier persona debería evitar. Son productos que nos restan salud, a pesar de su «buen sabor», y que acostumbran a nuestro paladar a umbrales muy altos para el sabor dulce o son alimentos con mucha grasa, pero con un perfil lipídico de baja calidad nutricional y que NO son convenientes para NADIE. De ahí que, al final, nuestro estado de salud se vea afectado negativamente y no precisamente por no controlar la enfermedad que nos acompaña —bien sea diabetes o cualquier otra— sino como consecuencia de no incorporar en nuestro día a día hábitos saludables (comida sana, ejercicio físico, horas de sueño, actividades de ocio y tiempo libre, etc.).

Con diabetes se puede comer de todo, pero mejor que sean alimentos de buena calidad nutricional que nos aporten salud.

 

 

Garlene Beatriz Zamora Zamorano

Dietista-nutricionista

 

Bibliografía recomendada:

https://www.fundaciondiabetes.org/infantil/articulo/189/como-y-por-que-contar-los-hidratos-de-carbono-hc

https://diabetes.sjdhospitalbarcelona.org/es/diabetes-tipo-1/raciones-hidratos-carbono

https://dietamediterranea.com/nutricion-saludable-ejercicio-fisico/